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MOLINOS |
La necesidad de moler el cedreal para obtener la harina con la que hacer pan ha convertido a los molinos en un elemento muy importante de la vida social y enconómica de los pueblos.
Así, en Arnedo en el siglo XVIII existián el Molino de la ciudad que era sólo molino harinero, sin trujal, y cuya conservación correspondia al
Ayuntaminto, se situaba sobre el río Moabad o Mabad en el camino de San Blas y Entreviñas y fue derribado en los años noventa del siglo XX; el del
Cabildo eclesiástico, que tenía trujal y era conocido también por Molino de Moabad por situarse sobre el río Moabad o Mabad en el denominado Huerto del Cuende (donde estuvo la fábrica de
Gadopa) y Molinillo por ser el más pequeño y de menor potencia de la ciudad; el conocido por
Molino del Cubo que también tenia trujal y se situaba sobre el Río Noceda en la Calleja del Cubo (en lo que hoy es la esquina de las calles República Argentina y San Blas) donde se conservó hasta la construcción en su solar del actual Centro de Salud, perteneció a la Condesa de Nieva, después a la familia
Sopranis, que lo cedió a Ruiz de la Torre para obtener también electricidad en su salto de agua.
En el siglo XX existíó el de la Baronesa de Benasque que también era trujal y se situaba sobre el Río Noceda que pasaba tras la Huerta de la Baronesa y cerca de la Iglesia de Santo Tomás.
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