Presentación

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En fiestas

 

ROSARIO DE LA AURORA
PROCESIÓN Y ROBO DE LOS SANTOS



I. Orígenes de la  devoción a San Cosme y San Damián


II. Orígenes del Rosario de la Aurora

III. Descripción de los actos
celebrados el día 27 de Septiembre en honor de San Cosme y San Damián

             - ROSARIO DE LA AURORA
             - PROCESIÓN Y ROBO DE LOS SANTOS

IV. OTROS DATOS DE INTERÉS SOBRE EL ROBO DE LOS SANTOS
 



I. ORÍGENES DE LA DEVOCIÓN A SAN COSME Y SAN DAMIÁN


La expulsión de los moriscos en 1492 dejó sin médicos a muchas ciudades. Alguno de ellos volvió a ejercer la medicina al regresar como converso. Sin embargo, en las zonas rurales del siglo XVI e incluso del XVII, la situación era todavía peor: no contaban con la asistencia de médicos, salvo la presencia ambulante de alguno que iba de pueblo en pueblo.
En 1556 en Arnedo la población era de unos 2000 habitantes . Las continuadas fiebres causadas por el agua emponzoñada del cultivo del cáñamo, y los brotes de peste que asolaron a toda España durante el siglo XVI y XVII, unido a la escasez de médicos, favorecía la existencia de hechiceros, curanderos y la invocación a demonios.
Esta situación explica que se produzca una gran afición en toda España por la posesión de reliquias, incrementada tras el descubrimiento de las catacumbas romanas de Priscilla en 1578.
Tras la construcción de la actual Iglesia de San Cosme y San Damián en el s. XVI, el cabildo de Arnedo, consciente de que había imágenes notables de los Santos en la vecina Navarra (en la zona de Cárcar, Andosilla o San Adrián), y de común acuerdo con el cabildo de allí, adquirió dichas imágenes y las trajo a Arnedo. San Cosme y San Damián, hermanos gemelos de origen árabe, médicos y mártires, ejercían gratuitamente la medicina a los enfermos de la fe cristiana. Cumplirían, de esta manera, con una doble función: la de santos para la Iglesia, y la de médicos para sanar enfermedades y acabar con la brujería. Las imágenes son dos bustos de madera casi iguales, con barba pequeña y pelo negro crespo. Incluyen un relicario con vitrina en la parte delantera, donde se guardan unos huesos: de San Cosme, la reliquia del brazo izquierdo que va del codo a la mano; de San Damián, reliquia de la pierna de la parte de adentro de la espinilla izquierda .
En el Archivo Catedralicio de Calahorra existe copia de un documento relativo a la donación y entronización solemne de unas reliquias en un lugar decente, y para dicho acto se prevé la asistencia del Chantre de Logroño, en sustitución del obispo de Calahorra.
Las reliquias de los Santos Cosme y Damián llegaron a Arnedo el día 2 de julio de 1566, convirtiendo a Arnedo en lugar de residencia de los Santos y centro de peregrinación. Se pueden distinguir dos periodos:


DE 1566 A 1769.-
Las fiestas en honor a San Cosme y San Damián, hacen su aparición en el acta del Ayuntamiento de Arnedo de 1576, donde se lee: “... y en el día de su fiesta se ha hecho y hace en esta villa solemne procesión” . Parece, de lo dicho, que la procesión pudiera haberse iniciado con la llegada de las reliquias en 1566, diez años atrás. Sin embargo, sí podemos deducir que a partir de 1576 las celebraciones fueron más importantes.
Los brotes de peste durante el siglo XVII y las malas cosechas provocaron un encumbramiento de estos santos médicos en detrimento de otras fiestas locales, como la Virgen de la Visitación.

DE 1769 A NUESTROS DÍAS.-
Fase de expansión y de instauración como patronos de la ciudad.
El 13 de abril de 1769 se concede por Orden Real “un mercado y feria, aquél en día lunes de cada semana y ésta (de ganado) por nueve días que comenzará en 25 de septiembre de este presente año y finalizará en 4 de octubre de dicho año”. Esta fecha es de suma importancia, por la coincidencia de la feria con la festividad de los Santos, con la consiguiente afluencia de pueblos vecinos, incluidos los de la ribera de Navarra. No es de extrañar, que en este ambiente, mezcla de lo devocional y lo lúdico, los navarros iniciaran en medio de la procesión su asalto a las efigies de los Santos.
En la segunda mitad del siglo XX, perdida la fe en las virtudes curativas de los Santos médicos, se mantiene el ritual debido a la presencia reivindicativa de los navarros. Es tan necesaria la presencia de éstos, que el Ayuntamiento de Arnedo decide en Pleno hermanarse con Andosilla (Navarra) en 1989 a fin de asegurarse su presencia en la procesión y pueda producirse el robo .



II. ORÍGENES DEL ROSARIO DE LA AURORA

Las “auroras” son cantos religiosos que al amanecer invocan al vecindario a asistir al Rosario de la Aurora, acto con el que comienzan actos conmemorativos de grandes festividades de carácter local o general. Se suele llamar a los asistentes “auroros”.
El origen de los cantos al amanecer, al sol, a la luz, a la aurora, es tan antiguo como la religión: el triunfo de la luz sobre las tinieblas. Desde Babilonia, pasando por Egipto, Grecia, Roma y el cristianismo, confluye en el siglo XVII y XVIII con otra línea evolutiva de la piedad popular: la devoción a la Virgen del Rosario .
Tras los numerosos brotes de peste durante los siglos XVI y XVII cobraron auge las rogativas a la Virgen del Rosario, lo que unido a la esperanza de la aurora, nos lleva a la celebración de los Rosarios de la Aurora.
La tradición de estos actos está estudiada de forma minuciosa en Navarra (José María Jimeno Urío, Auroros y auroras, Pamplona, Diputación Foral de Navarra, 1973). Desde el siglo XIX se producen con gran asiduidad.
Los auroros cantando sus “auroras” (que tradicionalmente constan de siete versos de medida desigual) recorren las calles, invitando al acto. Algún vecino caritativo, abre las puertas de su casa y les ofrece alguna vianda o aguardiente que les reconforte.
En el programa de Fiestas de Arnedo de 1945 aparece recogido el Rosario de la Aurora como tal, aunque su celebración podría remontarse varios años atrás.
Del mismo modo, se conserva en el Archivo Municipal documentos que justifican el pago a D. Francisco Roldán Solana de 115 pesetas y 60 céntimos “por pago de cafés y otros a los componentes del Rosario de la Aurora en las Fiestas Patronales últimas”, referidas al año 1949.



III. DESCRIPCIÓN DE LOS ACTOS CELEBRADOS EL DÍA 27 DE SEPTIEMBRE EN HONOR DE SAN COSME Y SAN DAMIÁN


ROSARIO DE LA AURORA

A las cinco de la madrugada, los arnedanos esperan en el ensanche de la C/ Isidoro Gil de Muro, junto a la Puerta del Cinto y el Cuartel de la Guardia Civil, la llegada de los auroros navarros. Tras los saludos y abrazos a los vecinos de Andosilla (Navarra), se les ofrece fardelejos, magdalenas, anís, moscatel, saladillas... Allí se escucha por primera vez la canción que insistentemente se repetirá durante este día:
 

Los navarros y riojanos
hoy con gran solemnidad
honramos en este día
a San Cosme y San Damián.
Santos mártires de Arnedo
escuchad nuestra oración,
y guiadnos por la senda
del camino de la gloria
que nos lleve junto a Dios.

Los navarros aportan las guitarras y el acordeón que acompañan a cientos de personas cantando con mucha devoción.
Se inicia el recorrido: salen hacia el Paseo de la Constitución, donde se canta la primera aurora. Caminan hacia la C/ Doctores Castroviejo y en la intersección con la C/ República Argentina se canta otra aurora.
Continúan por la C/ Joan Miró hacia Avda. Benidorm, donde se vuelve a cantar.
Giran a la C/ Eliseo Lerena y, a la altura del Parque de La Estación, se oye otra aurora.
Recorren la C/ Eliseo Lerena hasta el Palacio de la Baronesa en el Paseo de la Constitución, y se vuelve a cantar.
Suben hasta la C/ Carrera y se canta de nuevo. Llegan a la Parroquia de Santo Tomás finalizando con el Solemne Himno de los Santos. Se une a la comitiva la representación eclesiástica, dándoles una bienvenida. Allí comienza el rezo del Rosario, aunque los cánticos continúan, dirigiéndose a la Iglesia de San Cosme y San Damián, donde se escucha la primera Misa del día en honor a los patronos de la ciudad.
Cuando finaliza la Misa, en el Patio de la Iglesia se inicia un verdadero recital de jotas improvisado, y los navarros y riojanos rivalizan por ver quién agrada más a los Santos que, horas más tarde, han de disputarse.


PROCESIÓN Y ROBO DE LOS SANTOS

A las 11 de la mañana comienza la procesión en la que se produce la reivindicación ritualizada de las imágenes-relicarios de los Santos por los navarros. El origen del robo de los Santos es de difícil precisión temporal. Se recuerdan desde tiempo inmemorial.
La procesión sale de la Iglesia de San Cosme y San Damián y descendiendo por la C/ Mayor se dirige hacia la Plaza de Nuestra Señora de Vico atravesando la C/ Santa Clara. Es en este punto donde se produce el primer intento de robo. Un pregonero navarro arremete contra los arnedanos, les recrimina el mal trato dado a los Santos y les requiere para que, de forma pacífica, les dejen marchar a Navarra. Es preciso aclarar en este punto que el tono de estos discursos es jocoso, matizado de humor e imaginación. Las relaciones entre los navarros y riojanos son excelentes, y el conflicto es solo aparente. El pueblo de Arnedo se niega, y el pregonero, alecciona a los navarros diciendo: “Navarros, tomad a los Santos, y ¡a Navarra con ellos!” Inician entonces una carrera en dirección a Navarra, pero pocos metros adelante son frenados por los arnedanos y obligados a retomar la procesión.
El segundo intento de robo se produce cuando después de visitar la Iglesia de Santo Tomás, la procesión vuelve a la Plaza de Nuestra Señora de Vico. Se diría que este simulacro es el más importante y el más espectacular, por desarrollarse en un lugar de mayor amplitud. Nuevamente, un pregonero navarro trata de convencer a los arnedanos de que los Santos son suyos. Tras la negativa local, la fórmula se repite: ¡a Navarra con ellos! Sin embargo, a los pocos metros de iniciar la carrera con los Santos, los arnedanos impiden su marcha.
La procesión continúa por la C/ Preciados hasta llegar a la Iglesia de San Cosme y San Damián, de donde partió. En las puertas del templo, se dará el tercer y último intento de robo con idénticos elementos. Así, los navarros dejarán hasta otro año -‘autraño’- los Santos en poder de Arnedo.
Finaliza la procesión con una Misa Solemne en la Iglesia de San Cosme y San Damián.



IV. OTROS DATOS DE INTERÉS SOBRE EL ROBO DE LOS SANTOS

Secularmente, los vecinos de Cárcar (Navarra) protagonizaban el robo y crearon verdaderos pregoneros ocurrentes y graciosos, como se recuerda en Arnedo al “tío Cosme” y al “tío Cachorro”. Según cuenta José M.ª Iribarren , que detalla minuciosamente algunos ejemplos de las intervenciones de los navarros, el “tío Cosme” dijo en una ocasión, con un libro viejo entre las manos y fingiendo leerlo:
- ¡Navarros hermanos! ¡Arnedanos queridos! Según cantan estos papeles viejos y como ya sabéis de siempre porque hace muchos años que se os viene diciendo, los Santos son nuestros y muy nuestros. Vosotros los tenéis, pero nos pertenecen a los navarros. Otros años os los hemos dejado porque no dabais pena, pero este año se han rematado las contemplaciones. Este año nos los hemos de llevar. Ya sé que os molesta y que os duele, porque los queréis mucho, pero nosotros los queremos más y pedimos lo nuestro.
Y dirigiéndose a los portadores de las andas de los Santos, les ordena:
- ¡A Navarra con ellos!
- ¡No os los llevéis! ¡Dejadlo para otro año! – dice la gente en son de súplica convencional, risueña.
Los navarros, una vez recorridos unos metros, regresan. El pregonero navarro exclama en tono de concordia:
- ¡No os apuréis; ya vienen! Os los traemos porque dicen los Santos que no se han despedido de su compañero Santo Tomás y que les parece mal irse de Arnedo sin decirle adiós. Así que vamos a darles gusto y a llevarlos a Santo Tomás.
Dicho lo cual, entre las risas de la gente, la comitiva sigue su marcha.
En el segundo conato de robo, el viejo navarro detiene la procesión y abre de nuevo el libro:
- Estáis ya cansados de saber que estos Santos son nuestros y tienen que volver a su tierra. Ya se han despedido de su compañero. Ya les hemos dado gusto. Por lo cual y como son nuestros: ¡a Navarra con ellos!
- ¡No os los llevéis, dejadlo para otro año!- insisten los arnedanos.
Al volver los Santos, el pregonero explica:
- ¡Ya vienen! ¡No paséis pena! Por esta vez os los dejamos, porque dicen los Santos que no les parece bien irse del pueblo sin rematar la procesión.
En el tercer robo las situaciones se repiten; solo se diferencia en que la carrera de los navarros es más corta.

Hacia los años cuarenta, fue Máximo Monasterio de San Adrián (Navarra) el encargado de realizar los pregones, trasladando esta tradición a la vecina localidad. Años más tarde, Máximo Monasterio pidió ayuda a Andosilla (Navarra), en concreto a Ezequiel Martínez y Rufino García, que siguen aportando su grano de arena a esta tradición.
Por último, podemos incluir varias anécdotas, recogidas por escrito, y siempre según los datos aportados por José M.ª Iribarren en la obra citada anteriormente:
· Entre los años 1904 a 1909, presidió la procesión en una ocasión el obispo Ferrero, de origen arnedano, tras su vuelta de Filipinas. El “tío Cosme” dijo tales cosas que “al simpático obispo se le cayó la mitra al suelo de la risa tan fuerte e incoercible que le acometió”.
· En el año 1915, por el contrario, fue el padre Benito de Cascante el encargado de pronunciar el sermón de ese día, y en él “arremetió contra la procesión, contra los robos, contra los arnedanos y navarros, afirmando que si él fuese párroco acabaría de una vez para siempre con aquel espectáculo deplorable [...] No volvieron a contratarlo.”.
· En el año 1924 ó 1925 se estrenaron las andas actuales, y éstas eran más largas que las anteriores, de modo que los navarros no pudieron dar la vuelta en la calle para reincorporarse a la procesión tras su intento de fuga. Así pues, volvieron con los Santos de espaldas. El “tío Cosme” provocó la carcajada de todos diciendo: “¡Ya vienen, ya; mirarlos! ¡Pero de qué mala gana vendrán que vienen de culo!”.
· El “tío Cachorro” continuó la escuela de su predecesor y se quejaba del mal trato dado a los Santos: “Os los dejamos porque nos da duelo el quitároslos, pero sabed que no os los debíamos dejar [...] Están estrechos y muy flacos. [...] ¡Mira que barbas llevan los pobrecicos!”.