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Patrimonio Cultural

En esta sección hemos aglutinado una serie de elementos patrimoniales, algunos de los cuales han desaparecido ya pero que todavía conservan en su memoria nuestros arnedanos más mayores y que las nuevas generaciones no hemos conocido pero no deben olvidarse.   

Ermitas de Arnedo

De las numerosas ermitas anteriores sólo se conservan la de Mª Santísima de los Dolores y San Nicolás de Tolentino, en Cienta, y la de Santa Cecilia Mártir, en la Yasa del General, ambas del s. XIX.

El pequeño oratorio de la Virgen de Vico, edificada a comienzos del s. XX por los Barones de Benasque y la de San Marcos o Nuestra Señora de Hontanar, en San Marcos, de la quedan escasos restos, junto a los que la Asociación de Amigos de Arnedo ha construido otra de nueva planta bajo la misma advocación.

Molinos

La necesidad de moler el cereal para obtener la harina con la que hacer pan ha convertido a los molinos en un elemento muy importante de la vida social y económica de los pueblos.

Así, en Arnedo en el siglo XVIII existían el Molino de la ciudad que era sólo molino harinero, sin trujal, y cuya conservación correspondía al Ayuntamiento, se situaba sobre el río Moabad o Mabad en el camino de San Blas y Entreviñas y fue derribado en los años noventa del siglo XX; el del Cabildo eclesiástico, que tenía trujal y era conocido también por Molino de Moabad por situarse sobre el río Moabad o Mabad en el denominado Huerto del Cuende (donde estuvo la fábrica de Gadopa) y Molinillo por ser el más pequeño y de menor potencia de la ciudad; el conocido por Molino del Cubo que también tenia trujal y se situaba sobre el Río Noceda en la Calleja del Cubo (en lo que hoy es la esquina de las calles República Argentina y San Blas) donde se conservó hasta la construcción en su solar del actual Centro de Salud, perteneció a la Condesa de Nieva, después a la familia Sopranis, que lo cedió a Ruiz de la Torre para obtener también electricidad en su salto de agua.

En el siglo XX existió el de la Baronesa de Benasque que también era trujal y se situaba sobre el Río Noceda que pasaba tras la Huerta de la Baronesa y cerca de la Iglesia de Santo Tomás.

Trujales

El olivo es, desde muy antiguo, un producto muy típico de la agricultura arnedana que necesitaba de los trujales para prensar la oliva y obtener aceite, y que solían ser parte de los molinos harineros.

Así, en el siglo XVIII había dos trujales en el molino del Cabildo eclesiástico, también conocido por Molino de Moabad por situarse sobre el río Moabad o Mabad en el denominado Huerto del Cuende (donde estuvo la fábrica de Gadopa) y Molinillo por ser el más pequeño y de menor potencia de la ciudad. Era privativo de las parroquias de Arnedo y era también molino harinero. Otro era el conocido por Molino del Cubo que se situaba sobre el Río Noceda en la Calleja del Cubo (en lo que hoy es la esquina de las calles República Argentina y San Blas) donde se conservó hasta la construcción en su solar del actual Centro de Salud, perteneció a la Condesa de Nieva, después a la familia Sopranis, que lo cedió a Ruiz de la Torre para obtener también electricidad en su salto de agua.

En el siglo XX existían el de la Baronesa de Benasque que se situaba sobre el Río Noceda que pasaba tras la Huerta de la Baronesa y cerca de la Iglesia de Santo Tomás, el de Urbano Ruiz de la Torre Solana que funcionaba en los años treinta y se situaba en la calle General Franco, y el de la calle Santiago Ruiz de la Torre que se fundó en los años cuarenta como cooperativa de unos cincuenta socios que fue sustituido en los años noventa por el actual Cinco Valles que empezó a molturar en la campaña 1995-96.

 

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